Gestión del Talento

Para gestionar personas es necesario conocer no sólo sus conocimientos y competencias sino fundamentalmente su talento y vocación.

 

El talento no es producto del conocimiento, el entrenamiento o de las competencias logradas, por lo que no es posible de adquirir. Es inherente a cada persona para un tema determinado.

 

 

La base de la creatividad y la innovación es el talento.

 

 

No es posible enseñar a ser creativo. La creatividad sólo puede desarrollarse en el que ya la posee; en ningún caso crearla.

Con técnicas de “pensamiento divergente” o “lluvia de ideas” no se logra la creatividad, sólo puede servirnos para desmarcarnos de la rigidez de pensamiento a que nos tiene acostumbrados la educación.

Cómo una persona podría llegar a ser hábil ejercitando con las distintas funciones que puede cumplir un objeto, si su atención siempre ha estado en otro ámbito?; y tampoco le interesa desarrollar, ni tiene su energía focalizada en ese aspecto de la realidad? Este tipo de ejercitación podría llevar a desarrollar una creatividad del tipo plástico o tal vez a uno del tipo mecánico, pero en ningún caso le será de utilidad a una creatividad del tipo sicológica, o literaria, o comercial, o musical, etc. Estos van por otros carriles.

 

      

 

 

Como también los intentos de convertir a una persona en un innovador del tipo comercial o social, llevándolo a detectar las necesidades de la población que no se han cubierto o necesitan innovación. Una persona que tiene su línea natural de observación en otra área, no saca nada con tratar esto, no lo hará, no sabrá hacerlo, porque no cuenta ni con la fuerza motivacional ni con observaciones previas que lo lleven a una ocurrencia de este tipo.

 

Se trata la creatividad como si ésta fuera general. La creatividad de una persona no es general, es específica. Tal como un innovador en música no necesariamente lo es en otra disciplina como el deporte o la biología, etc.

 

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