Cambio de Paradigmas en la Educación

 

 

Debemos cambiar el paradigma de "formar personas" por la de "descubrir personas", saber quiénes son y cómo son, para que vivan una vida propia y con sentido. Esto es educar para la felicidad.

 

Las personas viven un desajuste entre lo que realmente son y la vida que están viviendo.

 

Por educación y por influencias del medio la gran mayoría actúa con capacidades y motivaciones que no le son propias, dejándose llevar por él, en vez de utilizar su propio potencial y seguir una vida con sentido. Esto nos ha llevado a desconectarnos de la fuerza.

 

Ya no podemos vivir una vida al azar, debemos conocer nuestra naturaleza y los sueños que vienen con nosotros, que son nuestra vocación.

Por qué prescindir de nuestro potencial y energía natural, si todos lo tenemos?

 

 

 

 

 

 

La educación todavía no ha echado mano a lo que nuestra propia naturaleza nos aporta. Todo se basa en lo que se estudia, y en la mayor parte de las personas no coincide con su potencial ni con su objetivo de vida. Esto tendrá que cambiar pues fundamentalmente el talento nos permitirá contar con la capacidad de enfrentar los cambios que se avecinan y sólo la motivación de una vocación el mantenernos aprendiendo toda la vida.

 

Las competencias no bastarán, porque es necesaria la intuición, la percepción y la imaginación, que lo aporta el talento; como también la inspiración, satisfacción y la fuerza, que lo da la vocación.

 

El esfuerzo de las personas que han desarrollado nuevosaportes no es el esfuerzo que todos conocemos, el cual involucra sacrificio; al contrario es un esfuerzo que brota desde dentro con entusiasmo, energía y esperanza.

 

 

La educación debe entrar en el torrente del potencial humano, en vez de forjar capacidades de forma externa.

Si no emprendemos el camino de nuestros dones y propósito en la vida, no es por falta de voluntad, es por falta de claridad. Todo ser humano tiene motivaciones trascendentales, aunque no tenga conciencia de ello. La tarea de la educación es ayudarlos a descubrir cuál es su Objetivo de Vida o Misión en la  Vida y darle las herramientas para desarrollarlo. Esto en el caso de adolescentes y adultos.

 

El niño al igual que el adulto también necesita direccionar sus energías. Estas deben estar orientadas a sus  genuinas motivaciones como la exploración a través de juegos, que es su manera natural de incursionar y aprender.


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